13 de febrero de 2017

La virginidad de María

De Juan Zapatero B.
Vaya por delante dejar claro que no soy admirador de la monja mediática, sor Lucía Caram, ni tampoco estoy de acuerdo con muchas de sus apariciones tanto a nivel de calle como a través de los medios de comunicación social.
De la misma manera he de decir que tampoco comulgo con muchas de sus ideas. Dicho esto, quisiera salir al paso de la polvareda que levantaron sus declaraciones sobre la virginidad de María que realizó en el programa “Chester in love” de Risto Mejide a través de la cadena Cuatro de televisión.
Me parece que no es necesario volver a repetir lo que dijo la monja sobre dicho tema porque pienso que es algo conocido por la gran mayoría de personas, pues estas cosas acostumbran a escamparse como la pólvora.
 En resumen, decía, más o menos, que no le afectaba para nada en cuanto a su fe se refiere el hecho que María y José hubieran vivido una vida de pareja y de matrimonio igual que la viven cualquiera de las parejas o matrimonios de nuestros días; por lo mismo, el sexo habría jugado un papel normal entre ellos, pues éste no solamente no es malo sino positivo y enriquecedor. Sí que me gustaría puntualizar, sin embargo, que el tema es lo suficientemente importante y serio como para que se abordara en un programa más próximo al show que al de una entrevista mínimamente seria.

3 de febrero de 2017

13 de enero de 2017

Leer la Biblia desde ojos de mujer

Leer la Biblia desde ojos de mujer I
Silvia Martínez Cano

Extracto de un artículo de la autora que ayuda a leer la biblia con ojos de mujer. 

"Para leer la Biblia en perspectiva de género, hemos de acceder a los textos desde la conciencia de que están atravesados por el Amor de Dios hacia sus criaturas, y por ello será necesario discriminar aquellos elementos que nos hablan de la salvación de Dios para las personas. Una lectura crítica de la Biblia nos permite entender mejor la experiencia que hay detrás de los textos y descubrir las limitaciones de los mismos[1] a la vez que su riqueza.

Hemos de eliminar por tanto la lectura literal, o lo que es más grave, aquellas lecturas que son justificativas de nuestra realidad propia actual. Es decir, leer desde nuestra mentalidad, para encontrar en los textos un mensaje que no hubiera sido posible en la época en que se escribió.

(...) La lectura feminista de la Biblia propone una lectura abierta, posmoderna, teniendo en cuenta las pequeñas historias de amor de las personas con Dios, que se entrelazan tejiendo la gran historia de salvación de la humanidad.


Leer la Biblia con ojos de mujer no consiste sólo en evaluar cuál sería “la parte femenina” de la experiencia de Dios, ya que la visión normalizada de la tradición Bíblica es sustancialmente masculina. No significa completar, ni inventar lo que no hay. Leer la Biblia con perspectiva de género significa mucho más que eso. Se trata de un cambio radical en nuestras construcciones religiosas y sociales que están organizadas en términos de género. Porque al acercarnos a los textos nos damos cuenta de que se han utilizado muchas veces para apoyar ese sistema de desigualdad que margina a las mujeres. Nuestras propias costumbres sociales y religiosas han tratado de ajustar obligatoriamente a las mujeres a ciertas actitudes y conductas que han limitando su autoestima y su capacidad de participar plenamente en la sociedad, la familia y la Iglesia. Si nos hacemos conscientes de esta historia, abriremos las puertas a una nueva perspectiva de la propia historia personal y a la historia colectiva, dando paso a otra concepción del mundo, eclesial y de Dios.




[1] Pontificia Comisión Bíblica (1994): “La interpretación de la Biblia en la Iglesia”. Madrid, PPC, pág. 73
Fuente: mujeresyteologia.com

16 de diciembre de 2016

Teología Feminista

¿Qué es la Teología Feminista? 

El gran esfuerzo de la mayoría de las teologías feministas ha sido el de denunciar el absolutismo de las interpretaciones bíblicas y teológicas del pasado, aún vigentes en la mayoría de las Iglesias. Interpretaciones absolutistas son aquellas que usan a Dios y a las Escrituras para justificar su ideología de mantenimiento de poderes y privilegios religiosos, muchas veces disfrazados con capas de santidad y solidaridad.
Esos poderes son ejercidos en nombre de Dios y son controladores de los cuerpos femeninos, tanto a nivel individual como cultural y social.
El control religioso de los cuerpos se da, en primer lugar, en el interior de la dimensión simbólica de la vida simbólica, o sea, en la estructura subjetiva, en la que valores y culpas se entrelazan y convierten a la persona en cautiva de un imaginario impuesto de afuera hacia dentro. Jugar con la voluntad de Dios para manipular cuerpos queriendo mantener un orden imaginario denominado divino es impedir el derecho al pensamiento y a la libertad.

 Afirmar a Dios como masculino, afirmar que existe una voluntad poderosa pre-existente, justificar el sacerdocio masculino a partir del sexo de Jesús, valorizar el cuerpo masculino como el único capaz de representar el cuerpo de Dios son afirmaciones teológicas aún vigentes que tocan, en forma especial, los cuerpos femeninos. 

Estas afirmaciones son, muchas veces, productoras de violencia, de exclusión y del cultivo de relaciones de sumisión ingenua a la autoridad religiosa. Lamentablemente, en este comienzo de siglo, el espacio dado a las teologías feministas está muy restringido. Su acceso a los centros de formación teológica oficial en América Latina es bastante limitado. Por eso, está ocurriendo una migración significativa de los lugares de producción teológica hacia afuera de las instituciones oficiales, ya que las formas de control eclesiástico parecen desconocer los avances vividos por las mujeres a nivel nacional y mundial.

  Situación Actual de la Iglesia católica

 Acá les dejo res puntos para que tengamos un poco más de claridad sobre la situación actual de la Iglesia Católica Romana.


 El primero de ellos tiene el objetivo de recordar que la función de las leyes eclesiásticas y de los dogmas es también ejercer una cierta contención en la vida de los fieles. Se determina qué debe ser objeto de creencia para evitar la multiplicidad de interpretaciones y conflictos, que fragmentaron y fragmentan la comunidad de fieles. Sin embargo, no se puede olvidar que las leyes, dogmas e interpretaciones nacen en contextos históricos determinados.
 Éstos son mutables y nunca deberían ser establecidos como normas absolutas o como voluntad divina, como ha ocurrido. Surge de ahí el segundo punto, que se refiere al hecho de que se legitiman esas nuevas leyes y creencias como voluntad de Dios o de Jesucristo.
Esas voluntades, según muchos, son inmutables. Se establece así un argumento de autoridad pronunciado o promulgado por el magisterio de la Iglesia.

Y el último punto que puede observarse claramente es que ese magisterio es masculino y, en general, anciano y celibatario.
Las mujeres no participan directamente de él como si por orden divina debieran ser excluidas. Esta estructura e interpretación patriarcal, considerada sagrada, dificulta los cambios más significativos en la actual cultura eclesiástica transmitida al pueblo. A partir de ahí, se puede situar la cuestión en relación con las mujeres.

El Papa Francisco tiene buena voluntad, procura entender algunas reivindicaciones de las mujeres, pero, viviendo dentro de una tradición sagrada masculina, no tiene condiciones para dar pasos revolucionarios para promover de hecho la innovación necesaria para el mundo de hoy. Él es fruto de su tiempo, de su formación clerical y de los límites que la engloban.

Me atrevo a decir que es la comunidad cristiana y, en este caso, la católica romana, esparcida por tantos lugares, la que debería ir exigiendo de sus líderes cambios de comportamiento a partir de sus vivencias. Comenzar por abajo, aunque los de arriba también pueden ayudar, en la medida en que sean más sensibles y receptivos a las señales de cada tiempo y de cada espacio, es un camino para ajustarnos a las necesidades actuales de las mujeres y de los hombres de nuestro tiempo.


 Ivone Gebara Teóloga feminista


Recopilado de entrevista dada a Adital

12 de diciembre de 2016

#Teología feminista ¿Una profecía de esperanza para toda la humanidad?

Virginia Azcuy

 Una mirada rápida a la producción de la teología feminista en la última década indica que estamos ante un campo floreciente.

(1) Incluso en América Latina y el Caribe, aunque en menores proporciones, se está visibilizando una proliferación creciente de las teologías hechas por mujeres en los últimos años.
2) Pero esta constatación se acompaña de otra que resulta inquietante: el escaso reconocimiento que, en muchos ámbitos, recibe esta nueva perspectiva del quehacer teológico, que se corresponde con el surgimiento de un sujeto relativamente nuevo en la teología: las mujeres. Ante esta situación surgen dos preguntas básicas: primero, por qué se siguen desarrollando las teologías feministas y, segundo, por qué se las considera poco y se llega, a veces, hasta rechazarla. Pero, más allá de estos interrogantes elementales, quisiera añadir otros que me resultan más acuciantes: por qué se demora el diálogo pendiente entre la teología y el feminismo, si él podría ayudar a la teología a una renovación fundamental; qué es lo que desacredita a la teología feminista, sin darle casi la oportunidad de presentar sus razones y sus metas. Y, quizás, lo que más me importa personalmente en relación con la teología feminista: cómo no hablar, si en ella se anuncia una esperanza para toda la humanidad. El abordaje de esta forma de hacer teología nos ayuda a entrar en la compleja cuestión de las relaciones entre varones y mujeres, en las sufridas tramas de la inequidad de género, en las aspiraciones de una vida humana más digna y más plena. Desde que el feminismo ha cuestionado los modelos y los discursos centrados en lo masculino, el cristianismo se encuentra en una encrucijada: cómo hablar de Dios si en Cristo ya no hay judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni varón ni mujer (cf. Gál 3,28).

9 de diciembre de 2016


Crazy

Sol, se ve tan lleno de pasión, de dolor y redención, el sonido de su voz recorre mis venas y las agita cuando gruñe divinamente. Absolutamente recomendable esta versión que tiene más rock, la podría escuchar infinitas veces.
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